Trilogía de Esquilo (III)
En el libro de Rudolf Steiner Merveilles du monde, epreuves pour l´âme, manifestations de l'esprit esta enunciada la vía que desde el final de la Edad del Bronce (Troya) echa las bases de la civilización occidental. Rudolf Steiner lo interpreta como un patrón histórico espiritual: la oposición entre la videncia antigua y la psique, el pensamiento del hombre moderno. Entre los dos está el exceso de intelectualidad del mundo moderno. Este exceso nos impone un ritual de purificación que caracteriza a la civilización occidental. Este ritual es el continuo sacrificio de nuestro intelecto excesivamente materialista. El remedio de ese intelectualismo es justamente algo enraizado en lo más profundo del alma individual: el culto de la Tierra Madre (Mutter Erde), el único capaz de armonizar el instinto con el intelecto.
Es necesario volver a ocupar una posición intermedia entre la materia y el espíritu que incluya la entidad espiritual de la naturaleza planetaria. En Merveilles du monde, epreuves de l'âme... Steiner establece la carencia espiritual de una civilización occidental destinada a desarrollar el principio del ego individual y la intelectualidad (racionalismo). En este sentido las figuras de Ulises, Agamenón y Menelao son emblemáticas. En sus conferencias sobre la historia de Europa Steiner habla del desarrollo de una espiritualidad libre, independiente de estados inferiores de conciencia, la cual es ilustrada en lo que él llama las ‘imaginaciones libres’ de Goethe.


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