El ÁRBOL DE LA VIDA
Diario de un hombre en el Umbral
5-9-2011
Que el Cielo me les dé [a Adamanta y ‘the Queen’] la Sabiduría, la Belleza y la Fuerza en la cima del Arte más alto del universo: la Palabra.
6-9-2011
La única manera de que el futuro devenga presente es que haya nacido en el alma del hombre en tanto que Idea y Sentimiento.
8-9-2011
Las Ideas convierten a los enanos en gigantes capaces de cambiar el rumbo de la historia.
8-9-2011
Para todo ser consciente de sí mismo, el sentimiento eterno que inspira la Belleza no es sino la nostalgia por su propio Origen.
25-9-2011
Your Father is Almighty. He has emphasized the will to turn you into a great man. The herald of a new epoch.
Son las 10 de la mañana, y acabo de quitarme el paño verde que cubre mis ojos. Entonces oigo la hermosa, inconfundible voz de mi Adamanta (A): “¡José!”. ¿Quien es? A: “It´s me”. My sweet Darling, ¿is it really you?. Reconozco la voz de Adamanta, cálida y fría a la vez como un soneto amoroso de Quevedo. Su voz me luce muy distanciada, como si tuviera prisa, como si estuviera parada ahí con una bolsa de 25 kilos en los brazos. A: “I don’t know if I can be your sweet Darling anymore”. ¿How come?, le pregunto. A: “I am only your mother”. Darling, le contesto, for me it’s the same mother, lover, daughter or sister, whatever you want as long as I am part of you. ¿But what is happening? A: “I have to leave”. “I have to quit you immediately because I am risking too much”. Como era de esperarse mi reacción es demasiado explosiva. Porque Adamanta es una mujer que sabe lo que quiere y a la hora de decidir su destino nada ni nadie puede desviarla de su objetivo. Pero no ha tenido en cuenta mi mal humor de trasnochado crónico. ¿What?”, le respondo iracundo, “¡You cannot tell me you are leaving me in this way, this harsh way!”. “After all my total commitment to you, the way I love you and the total rendering of my body, my soul and everything else to you”. De nuevo saboreo el contacto directo con su recia personalidad cuando me dice, impaciente: “This is the way things are, José”. With a jerk I get up from my bed and I feel my soul bursting out in flames. De un salto me levanto de la cama y siento que mi alma explota en llamaradas.
Me siento chocado e indignado y completamente poseído por una violenta reacción. Empieza entonces un sarcasmo, una cruel ironía, un duro enfrentamiento cara a cara con el alma de la mujer que más he amado en mi vida. La mujer que me ha introducido al primer peldaño de los Misterios del Umbral: la inmortalidad del alma humana. La mujer que me abrió los ojos a la compleja relación entre la Madre Tierra y el Espíritu del universo. A la magnitud cósmica de la ‘Idea’ Femenina.
Que el Cielo me les dé [a Adamanta y ‘the Queen’] la Sabiduría, la Belleza y la Fuerza en la cima del Arte más alto del universo: la Palabra.
6-9-2011
La única manera de que el futuro devenga presente es que haya nacido en el alma del hombre en tanto que Idea y Sentimiento.
8-9-2011
Las Ideas convierten a los enanos en gigantes capaces de cambiar el rumbo de la historia.
8-9-2011
Para todo ser consciente de sí mismo, el sentimiento eterno que inspira la Belleza no es sino la nostalgia por su propio Origen.
25-9-2011
Your Father is Almighty. He has emphasized the will to turn you into a great man. The herald of a new epoch.
Son las 10 de la mañana, y acabo de quitarme el paño verde que cubre mis ojos. Entonces oigo la hermosa, inconfundible voz de mi Adamanta (A): “¡José!”. ¿Quien es? A: “It´s me”. My sweet Darling, ¿is it really you?. Reconozco la voz de Adamanta, cálida y fría a la vez como un soneto amoroso de Quevedo. Su voz me luce muy distanciada, como si tuviera prisa, como si estuviera parada ahí con una bolsa de 25 kilos en los brazos. A: “I don’t know if I can be your sweet Darling anymore”. ¿How come?, le pregunto. A: “I am only your mother”. Darling, le contesto, for me it’s the same mother, lover, daughter or sister, whatever you want as long as I am part of you. ¿But what is happening? A: “I have to leave”. “I have to quit you immediately because I am risking too much”. Como era de esperarse mi reacción es demasiado explosiva. Porque Adamanta es una mujer que sabe lo que quiere y a la hora de decidir su destino nada ni nadie puede desviarla de su objetivo. Pero no ha tenido en cuenta mi mal humor de trasnochado crónico. ¿What?”, le respondo iracundo, “¡You cannot tell me you are leaving me in this way, this harsh way!”. “After all my total commitment to you, the way I love you and the total rendering of my body, my soul and everything else to you”. De nuevo saboreo el contacto directo con su recia personalidad cuando me dice, impaciente: “This is the way things are, José”. With a jerk I get up from my bed and I feel my soul bursting out in flames. De un salto me levanto de la cama y siento que mi alma explota en llamaradas.
Me siento chocado e indignado y completamente poseído por una violenta reacción. Empieza entonces un sarcasmo, una cruel ironía, un duro enfrentamiento cara a cara con el alma de la mujer que más he amado en mi vida. La mujer que me ha introducido al primer peldaño de los Misterios del Umbral: la inmortalidad del alma humana. La mujer que me abrió los ojos a la compleja relación entre la Madre Tierra y el Espíritu del universo. A la magnitud cósmica de la ‘Idea’ Femenina.
Como un violento cualquiera no quiero reflexionar ante la perentoria solicitud, el abrupto adiós de Adamanta. Lo considero una ofensa a mi condición sagrada de ‘amigo’, de total y gratuita amistad y devoción por su alma extraordinaria. Voy a hacer todo lo posible para que este adiós, este urgente aviso de partida inminente se le atragante para siempre en el fondo de su alma. Y empiezo a declinar sarcásticamente las cuentas del Gran Capitán. Ni un solo día sin la entrega total por su alma, ni un solo día de actuar como un padre, una madre y un amante. Es quizás por eso, me digo amargamente, porque la he amado tanto que ahora me rechaza. Entonces le digo que nunca me amó, que me dejó ilusionarme con su presencia y su fuerza psíquica, sensorial inefable. Se sació de mi ingenuidad y mi entusiasmo idealista como una Circe cualquiera poseyendo a Ulises. Pero los dioses no aman a los hombres tanto como estos puedan amarlos a ellos. Siempre hubo una distancia. Ahora hay un abismo.
Me encuentro de nuevo con el corazón roto. Me digo: “Qué más puedo esperar amando como un loco a una mujer tan mujer que es en sí misma una entidad terrestre. Con todo lo que ello implica en un universo triple. Recuerdo entonces los consejos de mis queridos hermanos Cyril Delavanti (Night of the iguana, 1964), Robert Taylor y Finlay Currie (Ivanhoe, 1950?), Franchot Ton (Five Graves to Cairo, 1943). Todos ellos conocen perfectamente a Adamanta y me han hecho saber gravemente, como hermanos mayores preocupados por el peligroso destino de su hermano menor: “José, you are a man of two worlds [Heaven and Earth]. But she is a woman of only one world with very deep roots in the Earth. Be very careful”. Ellos conocen mi absoluto empeño por el bien de la naturaleza planetaria. Y mi vocación de puente entre el Cielo y la Tierra. Vocación que traduzco en mi rol de pasante de almas difuntas de una orilla del ‘rio’ a la otra. Siempre almas de artistas norteamericanos, ingleses, y europeos que encuentro en el maravilloso legado audiovisual del siglo XX. Me comunico con ellos, les sirvo de puente (médium) y los llevo el mismo día al altar de una Iglesia para ayudarlos a franquear el umbral que todos debemos cruzar. El Umbral del Amor de Dios.
Pero ahora estoy en la sala de mi casa, echándole en cara a Adamanta no la letra, sino el fondo y la forma. Es su vehemente actitud la que me saca de mis casillas. Esa no es la manera de tratar a un amante convertido en criado y servidor de su voluntad por la gracia del amor. El hombre que le sirvió de apoyo para recuperar su conciencia perdida por la terrible enfermedad del Alzheimer. El hombre que asistió (pasivamente, como testigo) a todo el proceso de su despertar a la vida del Más allá. El hombre que le juró –para su disgusto- eterno amor. Ese es precisamente el problema que mina nuestra relación, como muy pronto voy a averiguar. Porque para una pragmática nata como ella ‘eternidad’ rima con espiritualidad lo cual es un compromiso. Un compromiso que señala para ella la perdida total de su Libertad.
En medio de mi amargo rechazo, el duro sarcasmo con el que ahora me dirijo a ella, me vuelve a espetar que tiene mucha prisa. Que se extraña mucho de mi actitud. Porque siempre le he expresado, declamado y cantado que mi único empeño en la vida es ‘su bien’. Entonces aprovecho –con ánimo mezquino- para llamar a una contable porque recuerdo que debo legalizar un documento lo antes posible. Cuando termino de hablar con ella y cuelgo, encuentro que Adamanta me dice o más bien me ‘grita’: “¡And I still have to stand a slap on my face!”. Al decirme esto, siento que en verdad su forma de comunicar es muy extraña. Porque me parece que no está presente con su alma en el espacio-tiempo de la sala de mi casa.
Pero Adamanta sigue muy irritada y no lo esconde. Entonces yo le digo: “¿Después de todo lo que hemos vivido estos cinco meses, después de toda esta vivencia y devoción por ti, después de toda la pasión amorosa que nos ha unido y amalgamado, acaso no era posible encontrar una manera más humana de hacerme saber que tu destino kármico, tu camino no puede esperar?”. Entonces su actitud cambió. Su profundo lado humano terminó por darme la razón y me pidió perdón: “Please, forgive me”. Pero la rabia todavía me poseía y le respondí, vicioso: “Nuestra relación fue aceptada por las Entidades por ‘muy diversas razones’. Ahora sé que sólo he sido un tonto útil y nada más. Pero ahora también se –si esta es la voluntad de esas Entidades- que la Verdad misma no distingue entre lo real y lo falso y se hace servir por la Mentira, la Oscuridad misma, para lograr sus propósitos. Para la realización de sus designios. Por eso no te perdono. Porque nunca me amaste como yo te he amado. Sólo te dejaste llevar por tu volcánica naturaleza, tu pasión de mujer misteriosa unida a la naturaleza y a los elementos. Pero nunca me amaste de verdad. Por eso no te perdono ni te perdonaré nunca. No lo mereces, Adamanta. “I bid you farewell in your cosmic destiny. You owe me nothing. Good bye forever”.
Entonces Adamanta desapareció y yo me fui a la cocina a preparar mi desayuno. Mientras lo preparo, empiezo a recibir extrañas vibraciones. Entonces oigo una diáfana voz que comienza a explicarme que no ha habido ninguna falta de las Entidades. Ellas no han mentido, porque nunca mienten. La voz me pide tener cuidado con mi explosivo carácter que roza siempre la violencia expresiva. El Cielo no ha cambiado lo anteriormente prometido, a saber que no seremos separados.
Porque “Él” me había hecho saber que me la otorgaba: su presencia esencial y su amor de Madre. Porque yo había logrado superar una serie de escollos iniciáticos en el Umbral. Nuestro Señor en persona así lo había querido y expresado “Porque le conmovía la magnitud de mi devoto amor por ella”. Entonces comprendí que lo que estaba pasando era la consecuencia inevitable de la separación limitada -de ‘sólo’ treinta días- impuesta por las Entidades espirituales. Imposición sine qua non para la continuidad de nuestra extraordinaria relación. Ya habían pasado 17 días pero lo más difícil siempre estaba por venir. En vez de lograr la tan ansiada estabilidad sentimental con ella, he aquí que me encontraba con que algo muy urgente la esperaba en el ‘centro del universo’. Algo que no podía esperar. Entonces creo volver a oir: ”Please, forgive me”. Al decirme esto, siento que en verdad su forma de comunicar es muy extraña. Porque no está presente con su alma en el espacio-tiempo de la cocina. En realidad está proyectándome su pensamiento claramente pero su malhumorada actitud al fin me hace comprender lo que está pasando. Adamanta está haciendo un esfuerzo extraordinario porque no está en esta dimensión terrestre, no está en este mundo sino en el espacio cósmico, el astral. Está muy, muy lejos ‘perdida’ en el espacio infinito del cosmos.
Eso era para mí inconcebible. Ella en el astral profundo del universo y lejos de su amada Madre Tierra (…?). Entonces recordé la única razón por la cual ella habría accedido a separar sus bellas plantas de la superficie de su Madre la Tierra. Como siempre, yo mismo, el necio Aprendíz de Brujo, era el causante de todo aquello. Porque días antes, en un momento de profética inspiración, había invocado al Padre Eterno, la Entidad Suprema y Última Realidad. Para pedirle que le confiriera a Adamanta el acceso a la Palabra artística en el ‘Árbol de la Vida’. En mi mente de Trovador, en verdad que no había nada imposible. Porque tenía fe en el Amor divino Creador del universo. Por eso, la idea de una ‘entidad de vida’ , una Fémina de raíces tan terrestres como la apasionada y noble Adamanta, accediendo a la cima del Misterio cósmico, el ‘Árbol de Séphirots’ o ‘Árbol de la Vida’, era para mi ingenua imaginación algo normal. Por qué no, me decía en la ingenuidad de mi alma. Ingenuidad fogueada y premiada con la revelación y la experiencia extraordinaria de un verdadero… aprendíz de mago. Porque Adamanta había sido una institución en el mundo del arte escénico durante toda su vida. Una hermosa y talentosa artista con miles si no millones de admiradores a lo largo de 35 años o más como primera dama. Por qué entonces no invocar al Cielo aprovechando mi rol de intermediario. Lo invoqué solemnemente y pedí para ella el acceso al ‘Árbol de la Vida’ para recibir el don cósmico de la Palabra creadora, el más alto atributo artístico del Universo. El ‘Bel Canto’. Una voz quasi divina con la que ella haría retroceder los límites del conocimiento. Uniendo el Cielo a la Tierra a través de la inefable vibración formadora, creadora y mágica de su bella voz.
Así ella sería la más alta artista vocal de la historia y del mundo. Dominaría todos los géneros y le enseñaría al hombre el poder formativo de la Palabra. Por supuesto que esto traería implicaciones con los oscuros poderes que habitan en la atmósfera terrestre. Porque la Palabra es el principio superior y la Razón, la Primera Causa del universo. Pero yo mismo me hacía responsable por el buen uso de ese don puesto que estaba destinado a ser su hijo. Adamanta no usaría su poder para ‘encantar’. Sólo para cantar.
Entonces, mientras terminaba mi desayuno, Adamanta volvió y comencé a hablar con ella. Aunque es más que posible que no haya sido ella sino uno de sus fieles servidores (intermediarios), a quien llamo ‘Lilly’. Ese ser penetró en mi cuerpo durante unos instantes deliciosos. Me hizo saber que ahora me amaba más que nunca. Que sólo había estado ‘prodding me’. Que sólo me estaba probando porque necesitaba saber cuan real era la magnitud de mi amor. Yo le respondí: “¿My love, Do you still ignore the size of my commitment to you? ¡The size of my heart! ¡When will you find out that for me there is no other woman in the universe! Entonces sentí que Adamanta (o su servidor) se separaba de mí bruscamente. Todo el fuego, la ola de calor sensorial que su presencia provocaba en mí desapareció de un solo golpe. Y entonces me dijo: “¿José, el universo es muy grande, lo conoces tú acaso?” “¿José, the universe is so big, do you know it perhaps? Entendí inmediatamente que estaba muy disgustada por la violencia de mi reacción, mi gigantomaquia emocional, la teatralidad de mi despecho. Y me hice pequeño. Le expliqué que yo usaba esa palabra sólo como metáfora, como idea figurada de la magnitud de mi amor. Entonces me acordé de su tierra: Escocia. Del clima de las ‘Tierras Altas’ (The ‘Highlands’), seco, frio y brumoso. Del agua cristalina de los manantiales tramontanos. Del whisky ‘single malt’, del otoño que retrae el alma y el rudo invierno que la silencia totalmente. Y me di cuenta que ella odiaba en mí la exageración, la palabra vana y la pretensión. Típicas de mi alma latina. Esos tres defectos eran para ella sinónimo de falsedad y de mala actuación, de “overacting”. Entonces le pedí perdón. Le juré que, por ‘última vez’, de ahora en adelante mi expresión emocional estaría enmarcada en la más escocesa parquedad. Jamás volvería a exagerar. Sobreactuar. Desperdiciar palabras. Sería más eficiente e imitaría su forma de ser de extraordinaria actriz. Siempre justa tanto en el gesto, la palabra y la emoción. Le deseé un buen viaje hacia el centro del universo, donde yo creía que iría a buscar su don. Y le juré esperarla.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home