Monday, September 26, 2011

El hombre que admira a la mujer, la respeta.


El respeto admirativo por la mujer se aprende en la escuela.
El hombre egoísta solo se admira a si mismo. Es un potencial abusador de mujeres.
Se debe aislar el egoísmo narcisista en el niño desde su más temprana infancia.
El niño egoísta debe aprender por qué es digna de respeto y de admiración la figura femenina.
El instinto maternal es el elemento evolutivo esencial de la especie humana.
Toda la sociedad y la Cultura se deben construir sobre principios universales cuyo exponente esencial es el Eterno Femenino o Principio femenino espiritual del universo.
La Maternidad cósmica ‘Es’.

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