Sunday, October 20, 2013

La Cultura nace de un drama



La Cultura nace de un Drama



Hoy 14 de octubre 2013 me acabo de dar cuenta de que estoy viviendo en la Edad Media.  El hombre de hoy, un eunuco sibarita, es un ser anodino, tibio, estéril e hipócrita.  Todos estos epítetos tienen un fundamento causal.  La cultura global, el statu quo cultural actual tal como los medios de comunicación lo difunden a los cuatro vientos día y noche a través del éter. 


Voy a simplificar, yendo al grano.  En tanto que individuo libre soy un artista dramático de la Cultura universal.  La vida azarosa me ha hecho conocerme a mí mismo.  Para hacer visible aquello que sin mi sufrimiento permanecería eternamente oculto.  Este Blog es un testimonio de experiencias personales en los límites del conocimiento, razón por la cual me considero un actor del drama cultural humano. 


La edad Media (Dark Ages, Sécoli Buii) fue supuestamente una época oscura sobre todo en lo social y cultural.  No había sino siervos, clero y dominantes señores feudales.  Pero existía una gran fe en Dios.  Hoy la gente se cree superior porque hay derechos civiles, voto universal y medios de comunicación.  La verdad es que la verdadera Edad Media la estamos viviendo nosotros, se esta desplegando ante nuestras narices.  (Porque somos unos completos ignorantes que adoran al nuevo dios de la banca, la ciencia y la técnica).


Los medievales no pretendían nada y construyeron la base espiritual de Occidente.  Hoy pretendemos todo, no entendemos nada y contemplamos nuestra propia mediocridad esencial en la pantalla de la TV y del PC.  Porque la basura que contemplamos en lo audiovisual es un reflejo íntimo de lo que todos somos.  Naturaleza humana.


Es esa naturaleza humana en su violento aspecto físico, carnal y animal la que gana ratings atrayendo a las multitudes.  Pan y Circo.


Pero la Cultura humana es el insondable misterio del hombre.  Ese gran misterio se decanta también en la mitología, la filosofía, la teosofía, la astrología, el hermetismo y la alquimia, la magia del Renacimiento, la aritmosofía, etc.  Todos estos temas nacieron del hombre porque en todos ellos la medida áurea, ‘el Número de Oro’ de la universalidad humana, está presente. 


Entonces, si toda la Cultura es un reflejo del hombre y en la naturaleza vemos fijadas y dinámicas a la vez las claves ocultas que articulan  el lenguaje eterno de lo universal, ¿por qué chapotear en el charco de nuestro propio detritus?


Por mera diversión, Por el mero hecho de que la contracorriente es divertida.  Porque hablar de universalidad o de trascendencia conlleva el compromiso de una toma de conciencia y una responsabilidad.  Una restricción de nuestros impulsos bestiales, dionisiacos y pánicos.  De nuestra sensual animalidad. 


Todos queremos gozar sin restricciones, aún más intensamente en el borde del abismo.  Que se ocupe otro de la injusticia, del hambre, de las tiranías, de las catástrofes ecológicas y de la destrucción inexorable de nuestro planeta, aunque más tarde o más temprano el destino nos alcance.  ¡Qué fácilmente nos abstraemos y separamos de millones y millones viviendo en el horror y la miseria!.  Estamos deshumanizados.


La deshumanización es  l’air du temps que impregna la cultura globalizada del siglo XXI.  Para corregir esta karma es necesario construir un nuevo humanismo, una nueva sensibilidad al misterio de nosotros mismos. 


La cultura humana nace de un drama cuya fuente es la naturaleza oculta del hombre.(1)  Todavía es posible volver a descubrir nuestra fraterna universalidad en la perennidad del alma inmortal.  Todavía es posible volver a las fuentes de la Iniciación. 


Para ello es necesario enfocar el fenómeno humano en su universalidad, o sea, en su condición cósmica.  La iniciación antigua enseñaba que el hombre es un ser mitad terrestre mitad celeste.  Su cuerpo astral posee las mismas características que las estrellas del firmamento.  De hecho, el cuerpo astral es, en su luminosidad, parte intrínseca de la luz estelar.  Lo cual explica por qué el proceso emotivo mental-verbal es tanatogénico (mata o quema lo físico neuronal en su manifestación). 


Cuando vemos esa luminosidad en el firmamento nocturno, estamos viendo, como en un océano por encima del tiempo, el alma humana en su naturaleza primordial.  Aunque nuestra relativista mirada lógica no crea ver sino la luz emitida hace millones de años por un cuerpo celeste que tomó pareja cantidad de años luz hasta impactar nuestras retinas. 


Es necesario abrir los ojos a nuestra universalidad -la magnitud cósmica del alma- porque sólo ella hermana a todos los hombres.  Es necesario conocernos a nosotros mismos para no perecer en la desidia terminal de una libertad corrompida e irresponsable.  Nuestra época es un descenso ad inferos por exceso de egoísmo.  También podría ser el comienzo de un nuevo humanismo.  Porque para la humanidad la diferencia entre el cielo y el infierno es sólo una cuestión de Libertad.  

(1)  El 'drama social' es una crisis terminal entre lo antiguo y lo nuevo, lo eventual. El nucleo del Drama social es el individuo libre que 'performa' cual Sócrates el misterio de la naturaleza humana.  Cf. Victor Turner, The Anthropology of Performance.