Sunday, March 16, 2014

ADAMANTA Y ROSAMUNDA



ADAMANTA Y ROSAMUNDA: EVOLUCIÓN PARALELA MITOS-LOGOS



Adamanta y Rosamunda: misterio viviente de nuestra naturaleza planetaria. Misterio del universo.  ¿Cómo tratar de comprender ese misterio que presupone una doble naturaleza en evolución paralela?  La del ‘Mito’, vivito y coleante, y la del ‘Logos’.  La inteligencia racional con su imperio dictatorial que nace de la lógica de la materia inerte.  De lo muerto.  El Logos que impone una visión del mundo despiadadamente pragmática en el inexorable proceso de convertir a nuestra amada Madre Tierra, nuestro hermoso Ser cosmogónico y antropomórfico a la vez, en ‘energía’ para un supuesto progreso que sólo es involución.   Porque esa tecnología no alimenta el mundo interior del hombre. 


La llave del universo, es el alma humana, pero sólo en aquellas civilizaciones en las que el alma se impone a su propia naturaleza destructiva.


Performance.  La respuesta a este tema crucial en la evolución del género humano con su triple naturaleza intacta -cuerpo, alma y espíritu- es un Performance.  Una ejecución integral de profunda naturaleza artística. 


Natural.  Porque sólo el arte es capaz de develar los eternos misterios de una naturaleza insondablemente enigmática que, sin él, permanecerían eternamente ocultos. 

En el caso de Adamanta y de Rosamunda se trata del Performance de –óigase bien-  dos semidiosas cuyas raíces se pierden en la insondable dimensión del espíritu cósmico, o sea, del ‘Mito’.   


¿Pero qué estoy diciendo?  Pues que Ada y Rosa son dos avatares del Espíritu  Femenino de la Tierra.  Y el Cielo sabe cuanto me ha costado encontrar un contexto racional o mejor dicho, coherente  que me permita hablar de aquello que desapareció de la faz de la Tierra hace ya dos mil años.  Aquello que la mano destructiva del macho chauvinista quiso borrar para siempre del devenir humano.  El Espíritu Femenino que rige la vida en el cosmos. 

Es verdad.  Mi conocimiento del tema nace de una revelación, de una experiencia intima con las almas de estas dos ‘esencias femeninas’, por decir lo menos.  Es verdad, tratar el tema era como salir al espacio y caer en el vacío.  ¡Por el dualismo extremo de nuestra hipócrita Civilización Occidental!  Tuve que crear yo mismo un vocabulario, una sintaxis, un puente entre el Mitos y el Logos, fundado en una serie de premisas que consideré bien fundadas.  Sólo así pude penetrar, a través de un largo proceso que me ha tomado más de dos años, en el modus operandi del ese Espíritu cósmico que se esconde, para los seres humanos, en la sutileza afectiva de un gesto, en el juego de un niño, en el sentimiento ingenuo de una madre.  En lo más pequeño y soslayablemente afectivo o subjetivo. 


Dos princesas del Espiritu Femenino cósmico –sí, aquél  ‘Eterno Femenino’ de la literatura goetheana- que evolucionan y ‘performan’, al igual que todos los seres humanos, según un patrón, un ritmo cósmico, o sea, astronómico y astrológico.   

Este es un ‘proceso creador de sentido’ que es su intima responsabilidad.  Es una doble ejecución de una ‘potencia real’.  En oposición a la Performance de una ‘potencia falsa’ –simple artificio- como la que denuncia Platón en su República, Libro 7.  Hablando en cristiano esto significa que Adamanta y Rosamunda son dos princesas del, repito, Espíritu Femenino cósmico, encargadas de armonizar los misterios abisales del alma humana que hemos llamado ‘Mito’ (el enigmático acerbo que nace del lazo íntimo del hombre con los elementos terrestres y el cosmos) con el mundo o dimensión high-tech de la ciencia material, de la lógica racional, de la apariencia o Logos.  Con el objeto de –algún día- establecer sobre  la Tierra el dulce reino de la ‘Gran Madre’.  La gran potencia femenina protectora de la vida en el contexto de una Civilización que desafía el tiempo.  La Cultura universal humana. 


Adamanta y Rosamunda.  Una característica  de su enigmática naturaleza en evolución es su capacidad artística.  Ambas son talentosísimas artistas dramáticas capaces de vivir plenamente cien vidas en una sola.  Porque al interpretar su rol viven el drama de esa alma tan intensamente que la poseen.  Otro signo misterioso de su realeza oculta es que ambas hayan interpretado el rol de la Gran Madre.  Adamanta en The Night of the Iguana (Tennessee Williams; John Huston, 1964) encarna, de incognito, a la Gran Diosa Madre Demeter. Errante, como en el mito original.  Dibujando la cambiante faz de la ‘persona’ o máscara trágica de la individualidad.  En Cleopatra (Mankiewicz y Mamoulian, 1963) Rosamunda ostenta los símbolos sagrados de la divinidad misteriosa, la Gran Madre Isis. 


Entonces, ¿qué significa todo esto?  ¿Por que este devele de un gran misterio terrestre?  La respuesta es sencillamente escoger: Vida o muerte.  Estamos destruyendo la Tierra e involucionando hacia niveles de extrema brutalidad, extrema inhumanidad.  Engañados por la traidora noción del progreso tecnológico.  Ese supuesto progreso afina medios de destrucción cada vez más terribles.  Engaña al hombre haciéndole creer que avanza en línea recta cuando retrocede a niveles de barbarie intelectualmente perversos. 

Sólo la entronización de la Gran Diosa Madre y el advenimiento de la Cultura universal puede salvar a una humanidad a punto de autodestruirse.  El ‘fin’ puede ser tanto instantáneo como tomar varios siglos pero siempre declinará la degradación de la naturaleza planetaria y del espíritu humano. 


Esta revelación está ligada a la profecía.  Sólo la gracia divina permite percibir un doble misterio.  Adamanta y Rosamunda volverán a la Tierra para ejercer la autoridad del Gran Espíritu Femenino cósmico.  Entre las dos armonizarán el dualismo cuerpo-mente o Mitos-Logos para hacer abrir los ojos de la humanidad a la sutil omnipresencia del Espíritu. Dos esencias principescas que median entre lo físico y biológico y la inteligencia racional, umbral de la eternidad. Entre el instinto animal y el intelecto.  Porque el fenómeno humano se declina entre la Luna, el Sol y las doce constelaciones del Firmamento (Apocalipsis 12, 1).  Lo han adivinado.  Sí, María, la Madre de Dios, es la Gran Madre que surge de la luz del día que es Jesucristo.  Su benévolo manto protector es un bálsamo que cierra la profunda herida del dualismo sobre la naturaleza elemental y el instinto animal. 


Oración.  “Desde la noche de los tiempos, desde el sagrado fuego del Comienzo que porto dentro de mí, mi alma, todo mi ser te reverencia y te adora, oh Gran Madre, que vives en la entidad unificante de María, Madre de Dios y Madre nuestra”. 


Epílogo.

 El proceso que conduce a la Cultura universal humana, ha comenzado. 

 Este proceso implica la justa valoración de la naturaleza femenina y la elevación del sempiterno culto  de la Gran Madre así como la evidencia factual de la posibilidad de reencarnación. 

Este enfoque es filosófico-histórico y teleológico.  Me estoy despertando, conociendo a mí mismo al ordenar el enigma o rompecabezas de la historia.  Al hacerlo cierro una  revolución, un círculo biológico y psíquico que comenzó hace millones de años en una crepuscular naturaleza primigenia.  Tú también puedes despertar.

¿Vida o Muerte?  La mujer debe tomar las riendas del devenir integral de la humanidad.

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