Thursday, June 12, 2014

¡MEURS ET RENÂIT! - LA FLEUR DE LA CHEVALERIE



¡Meurs et renâit! - La Fleur de la Chevalerie

¡Que honor para un caballero pelear por ti, Misterio amado de la Tierra!

¡En tu regazo la Luna enciende el firmamento y convierte tu matríz en el Jardín del Edén!

¡Que honor para un caballero morir por ti, mariposa celeste!


En ti, misteriosa Señora, la mujer es una flor del universo y su mágico perfume deleita el alma de los hombres.


Que honor para los hombres admirar tu faz impasible como el umbral que une la tierra al cielo.


Excelsa Señora, tu Belleza surge del azar de la existencia como un signo divino de la eternidad.


En ti se conjuga toda la gracia, el arte y el misterio con que el Creador dotó a la mujer.


Obra de arte suprema del universo, tu alma florida es un lecho de rosas, tú que acompañas al hombre a la eternidad.


¡Que honor para un caballero morir y renacer por ti, Eterno Femenino oculto, eterno amanecer del alma de los hombres!

Tuesday, June 10, 2014

SACERDOCIO DE LA VIDA



SACERDOCIO DE LA VIDA

La naturaleza humana es la confluencia, el ‘network’ del gran misterio cósmico.  Mineral, vegetal, animal y racional.  El hombre es un ser triple.  El hombre transcribe el cosmos cuando crea mitos.  El mayor mito, el mito viviente, es él mismo. 

La entidad femenina cósmica cuya manifestación física es la Tierra rige los cuatro reinos de la naturaleza.  Rige el microcosmos humano.  Por eso, yo, en tanto que miembro de la especie humana, puedo decir que la Gran Madre está en mí y yo en Ella.  El hombre forma parte de su esencia espiritual.  Todos somos Ella, y Ella somos todos.

La realidad mítica, el dialogo íntimo entre el microcosmos humano y el macrocosmos triple está integrada a la vida de la especie.  Cuando pensamos en la Gran Madre, proyectamos. 
Las mujeres comparten aún más que el hombre esta esencia fundamental de la vida terrestre.  Ellas son sus ojos y su conciencia.  Todo lo que concierne la fibra y la inteligencia femenina del mundo está envuelto en un gran misterio.  Ayer, hoy y siempre,  como en la época de los grandes misterios egipcios y griegos. 

Lo único que podemos inferir es que algunas mujeres son representaciones directas, íntimas, avatares de la Gran Madre.  Son sacerdotisas que se pasean por un mundo relativista y agnóstico ocultando el misterio de su naturaleza en su propia manifestación. 

La Civilización Occidental es imperfecta y está enferma.  Porque se separó de su propia naturaleza mediante una pretensión, una abstracta pretensión de intelectualidad.  Ahora que poseemos medios de destrucción masivos, fruto de esa sesgada intelectualidad, todavía no es muy tarde para comenzar desde el principio.  El ingenuo respeto al orden cósmico y a la fuente de la vida. 

Para un verdadero Caballero, El ‘eterno Femenino’ es el fundamento cósmico de la vida, la original fuente de la vida.  La ‘Mujer’.  El hombre debe respetarla, venerarla y hasta adorarla.  Esa adoración no sería sino el último suspiro del alma humana que harmoniza su conflicto animal y racional.  El suspiro del alma que encuentra a su Madre, al principio generador de la vida sobre cuya paradójica preeminencia se erige el fenómeno humano. 

Principio generador en tanto que fuerza de desarrollo.  Como la abeja reina en una colmena.  La mujer es un poder de desarrollo, un poder cultural.  Su responsabilidad es la supervivencia del género humano.  La mujer debe tomar conciencia de su rol : la representación viviente del Eterno Femenino (Sacred Feminine).  Su vocación es sacerdotal.  Su sacerdocio es la vida misma. 

Saturday, June 07, 2014

CABALLEROS DE LA ROSA



CABALLEROS DE LA ROSA

La realidad posee varios niveles de sentido o significación.  Existe un nivel de sentido cosmogónico que atañe la relación intrínseca de nuestro planeta con el universo.  Existe también un nivel de sentido antropogónico que concierne el origen espiritual, el génesis, la evolución  y el destino final del ser humano.  El mito y la revelación pueden ser interlocutores privilegiados de la cosmogonía y la antropogonía.  Pero son lenguajes universales que el hombre actual ignora por completo y desestima por considerarlos superfluos.  El hombre actual es un ignorante que sólo maneja el nivel de significación de lo físico, lo inmediato y evidente a sus sentidos. 


Para comprender el Misterio de la Gran Madre, de la Madre Tierra, es necesario ascender al nivel de sentido antropogónico considerando el ser integral individual como un circuito cerrado e íntimo entre Ella y el hombre.  Esta es una perspectiva supratemporal entre la causa y el efecto.  Entre la causa y el efecto media el abismo del tiempo y del espacio.  El umbral de la Madre es para el hombre una profunda reflexión , una inmersión en el enigma de sí mismo.  Es en cierta forma una iniciación, y el ‘Fausto’ de Goethe es un ejemplo perfecto. 


Aquellos que aman apasionadamante al Ser Femenino, al Eterno Femenino son los ‘Caballeros’.  El Caballero es aquel que nace con un deseo apasionado de amor por ese ser misterioso que es la mujer.  El Caballero es aquél que ha guardado en el fondo de su alma la ingenuidad que le hace admirar y amar profundamente a la mujer.  No se ha dejado pervertir ni por la lógica racionalista ni por su amor propio, su orgullo.   

Ahora bien, ideal arquetipal Vs. Individualidad.  Es difícil discernir lo universal en lo individual porque el ego esta cargado de antipatía.  Es un mundo aparte, separado, privado en su manejo de la moral y de la ética. 


Amor apasionado por “la Mujer”.  ¿Carnal y hormonal?  Ese aparente rasgo animal de la especie no es el móvil, el impulso causal de su pasión.  El Caballero ama ‘la esencia femenina generadora de vida’.  El Caballero es un hombre integrado al nivel de sentido antropogónico, 


Hoy es necesario despertar en el hombre ordinario el amor apasionado por la Gran Madre. Respeto y veneración por el Misterio espiritual que creó a la mujer.  Amor y veneración que duermen el sueño profundo de los abismos del alma humana.  El hombre, el fenómeno humano es el efecto de una causa femenina.  Su molde es la Tierra esencial.