Tuesday, June 10, 2014

SACERDOCIO DE LA VIDA



SACERDOCIO DE LA VIDA

La naturaleza humana es la confluencia, el ‘network’ del gran misterio cósmico.  Mineral, vegetal, animal y racional.  El hombre es un ser triple.  El hombre transcribe el cosmos cuando crea mitos.  El mayor mito, el mito viviente, es él mismo. 

La entidad femenina cósmica cuya manifestación física es la Tierra rige los cuatro reinos de la naturaleza.  Rige el microcosmos humano.  Por eso, yo, en tanto que miembro de la especie humana, puedo decir que la Gran Madre está en mí y yo en Ella.  El hombre forma parte de su esencia espiritual.  Todos somos Ella, y Ella somos todos.

La realidad mítica, el dialogo íntimo entre el microcosmos humano y el macrocosmos triple está integrada a la vida de la especie.  Cuando pensamos en la Gran Madre, proyectamos. 
Las mujeres comparten aún más que el hombre esta esencia fundamental de la vida terrestre.  Ellas son sus ojos y su conciencia.  Todo lo que concierne la fibra y la inteligencia femenina del mundo está envuelto en un gran misterio.  Ayer, hoy y siempre,  como en la época de los grandes misterios egipcios y griegos. 

Lo único que podemos inferir es que algunas mujeres son representaciones directas, íntimas, avatares de la Gran Madre.  Son sacerdotisas que se pasean por un mundo relativista y agnóstico ocultando el misterio de su naturaleza en su propia manifestación. 

La Civilización Occidental es imperfecta y está enferma.  Porque se separó de su propia naturaleza mediante una pretensión, una abstracta pretensión de intelectualidad.  Ahora que poseemos medios de destrucción masivos, fruto de esa sesgada intelectualidad, todavía no es muy tarde para comenzar desde el principio.  El ingenuo respeto al orden cósmico y a la fuente de la vida. 

Para un verdadero Caballero, El ‘eterno Femenino’ es el fundamento cósmico de la vida, la original fuente de la vida.  La ‘Mujer’.  El hombre debe respetarla, venerarla y hasta adorarla.  Esa adoración no sería sino el último suspiro del alma humana que harmoniza su conflicto animal y racional.  El suspiro del alma que encuentra a su Madre, al principio generador de la vida sobre cuya paradójica preeminencia se erige el fenómeno humano. 

Principio generador en tanto que fuerza de desarrollo.  Como la abeja reina en una colmena.  La mujer es un poder de desarrollo, un poder cultural.  Su responsabilidad es la supervivencia del género humano.  La mujer debe tomar conciencia de su rol : la representación viviente del Eterno Femenino (Sacred Feminine).  Su vocación es sacerdotal.  Su sacerdocio es la vida misma. 

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