ANTES QUE EL NUMERO Y LA CIENCIA FUE LA PALABRA Y LA POESÍA
ANTES
QUE EL NUMERO Y LA CIENCIA FUE LA PALABRA Y LA POESÍA
INGENUIDAD
Antes
que el Numero y la ciencia fue la Palabra y la Poesía. Por eso la sabia ingenuidad codifica,
sintetiza en un simple gesto toda la ciencia material. El simple gesto de agradecimiento del hombre
a la Tierra por la abundancia y la belleza del Reino natural es el sentimiento
original que lo condujo a la comunicación con el espíritu y al culto
religioso. En el caos relativista de la
vida moderna este principio esencial del ingenuo agradecimiento debe ser
re-integrado a la cultura dualista heredada del racionalismo Occidental. Dentro del contexto global del hombre
ternario mediador entre el cielo y la tierra.
Porque deseamos la armonía entre lo arcaico y lo nuevo en el complejo ámbito
humano, como garantía de supervivencia.
CANCER
DUALISTA
Paradójicamente
el dogma religioso ha reducido al máximo la ingenua relación, la sensibilidad
del hombre ante la naturaleza. Ahora el
hombre no concibe la religión fuera de las cuatro paredes de una iglesia. Pero la esencia de esa comunicación con el
espíritu cósmico, está integrada a la naturaleza y no a la convención
dogmática. Las vías, las religiones
encauzan y estructuran el culto y el pensamiento, el sentimiento y la voluntad
de las multitudes. Pero eso no nos debe
hacer olvidar que la naturaleza planetaria y universal y el alma del hombre
también son sagradas y que su principio inherente y esencial es la transmisión
y la comunicación. El dogma religioso
tiende a imponer un dualismo, un materialismo.
Por eso el hombre occidental tiende a ver la naturaleza como un depósito
de materias primas en vía hacia el “progreso”.
Pero el único progreso que existe es el de una sabia armonía entre lo
arcaico y lo nuevo, entre la sabiduría eterna del cosmos y la inteligencia
animal y superficial del hombre.
El
hombre es un animal que se ha separado del reino natural (mineral, vegetal,
animal y racional) mediante su inteligencia.
Es una gota separada del océano que lo engendró. Una gota que se cierne amenazadora sobre el
océano del cual antes formaba parte.
Hoy, el deber del hombre de buena voluntad es erigirse en protector del
reino natural, huella perenne de la magia divina. Porque ahora la naturaleza es capaz de pensar
y el pensamiento de Gea, de Perséfone y de Ceres es el hombre. El consumidor moderno, intelectualmente
pasivo, no parece darse cuenta de esta realidad cósmica. Porque quizás sólo el mundo del arte y del
mito pueden concebirla.
EPICA
PARADÓJICA
El alma
está situada entre la verdad y la mentira, entre el espíritu y la materia. El
universo se hizo para ella, no ella para el universo. El alma: la inteligencia animal
racional. Un coup de théâtre! Una
épica paradójica releva del hecho que
un médium antropólogo guíe una marcha de protesta con almas humanas por la
salud de la Tierra. El racionalismo
animal persiste en negarlo. ¡Danos una
señal y creeremos en ti! El signo de la
ballena.

