BAJO EL SIGNO DE LA BELLEZA
UNDER THE SIGN OF BEAUTY
Confrontado con la catástrofe natural y la guerra nuclear el hombre de esta época necesita una perspectiva global de la realidad cósmica y de si mismo.
Entre el 2014 y el 2015 yo, JRS, he llevado, aquí en Caracas, a la iglesia franciscana de la Chiquinquirá a 156 almas humanas vivientes para demostrarle al mundo que la entidad humana, el espíritu humano, está comprometido con la salud, la vida de la naturaleza planetaria como única garante de su desarrollo integral. Pero no he encontrado una sola persona que crea en mi. Nadie ha creído en mi porque no existe una matriz ni científica ni cultural para creerme. Lo que he hecho no es espiritismo ni mediumnismo ni brujería ni fantasía sino una expresión, una ejecución de la naturaleza humana oculta: la entidad cósmica del hombre. Una realización, una PERFORMANCE creadora de sentido digna de Sócrates. Porque el hombre en los albores del siglo XXI ha descendido tanto en la materia que ya no se conoce a si mismo. Delfos.
Solo una interfase estética y lúdica habría podido comprenderme. Una intermediación entre por un lado el instinto, el inconsciente y la imaginación (l,esprit incipient), y por el otro las rígidas leyes de la lógica material. Esa mediación es la del arte, la Belleza y el alma humana misma entendida como gran mediadora entre la materia y el espíritu. El arte según el filosofo alemán Friedrich Schiller sería un tercer elemento que él llama “instinto de juego”: una interfase lúdica entre polos opuestos. Entre lo natural que viene del cuerpo físico material, por un lado, y la estricta lógica racional por el otro. Schiller, para quien el arte es la expresión suprema del juego, afirma que el hombre no es un hombre completo sino cuando juega y, literalmente, no juega sino cuando es un hombre completo.(1)
La belleza de la naturaleza es la belleza del alma humana ya no como símbolo sino como directa causalidad ontológica. ¿Y que es la belleza? La belleza podría ser la plenitud de los elementos armonizados en un proceso generativo y creativo. El cuerpo y el alma humanos surgidos del torno del alfarero de la Tierra viviente (rotación y traslación) simbolizan artísticamente esa plenitud. Pero el hombre de hoy no concibe un Mas Allá real porque su lógica está confinada a lo puramente físico. No puede ver que hay actividad eficiente y eficaz después de la vida física. Para una ecología realista consciente de lo que está en juego en el devenir de la entidad humana es necesario tomar conciencia de la trascendencia del alma. Si el hombre no tiene un atisbo de su propia naturaleza trascendente la tendencia es a dejarse llevar por su egoísmo y su lado animal. El hombre, estaría a medio camino de todo, entre lo terrestre y lo celeste (Cf., mito de Dionisos).
En su famosa tesis en defensa de la tripartición humana De dignitate hominis Juan Pico de la Mirandola cuenta como Dios habiendo concluido su obra creadora del universo ha deseado la existencia de un ser capaz de admirar la razón la grandeza y la belleza de tal obra:
“El perfecto artesano decidió que a aquel a quien no podía darle nada de propio le fuera común todo lo que había sido lo propio de cada criatura. Tomó entonces al hombre, esta obra de imagen indistinta y habiéndolo colocado en medio del mundo le dijo: No te he dado ni lugar determinado ni cara propia ni don particular, oh Adam, para que tu lugar tu cara y tus dones los desees los conquistes y los poseas por ti mismo. La naturaleza contiene otras especies y leyes por mi establecidas. Pero tu, no contenido por ningún límite, por tu propio arbitrio, en cuyas manos te he colocado, te defines a ti mismo. Te he colocado en el medio del mundo para que puedas contemplar mejor todo lo que el mundo contiene. No te he hecho ni celeste ni terrestre, ni mortal ni inmortal para que, soberano de ti mismo acabes tu propia forma libremente a la manera de un pintor o un escultor. Así podrás degenerar en formas inferiores como las de las bestias, o regenerado, alcanzar las formas superiores que son divinas.”(2)
Por todo esto este PERFORMANCE, que se sitúa bajo el signo de la Belleza, toma la forma de dos triángulos equiláteros opuestos (Estrella de David) en cuya cúspide he colocado las almas de las dos bellísimas mujeres más misteriosas de nuestro planeta: Deborah Kerr y Liz Taylor.
Porque, qué es el hombre sino la naturaleza terrestre misma elevada al plano racional! Es por eso que necesitamos cultivar cariñosamente su belleza como la más secreta esencia de nuestra naturaleza humana. (Cf., video prologo)
1) Lettres sur l,éducation esthétique, Friedrich Schiller, De l,education esthétique de l,homme en une serie de lettres, 1795, Lettre XV. Ed. Bilingüe Aubier-Montaigne, Paris. Creemos que este tercer elemento que él llama el “instinto del juego” es afín a todos los animales.
2) Jean Pic de la Mirandole, de dignitate hominis, dans, Oeuvres philosophiques, Epiméthée, PUF, Paris, 1993 p. 4-7. Traducido por el autor.


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