"La Violencia el Lenguaje y el Arte: por una Cultura Universal"
"La Violencia el Lenguaje y el Arte: Por una Cultura Universal”
-Toda persona que sufre, aprende
-El arte nace del conocimiento
-Sufro de inestabilidad intrínseca crónica debido a una sífilis a los 19 años. Mi inseguridad neurológica es patológica.
INTRODUCCIÓN.
Teoría de la Posición Etérica.
El cerebro humano solo concibe procesos físicos.Toda comunicacion humana es un fenómeno ‘holistico’, o sea, integral entre un sujeto emisor ‘A’ y un sujeto receptor ‘B’. El ‘microtiempo’ humano es ultradinamico (Cf., Heráclito) o sea, complejo neurofisicamente porque el microcosmos humano es un arbitrario campo unificado constituido por X individuos en X momento.
Todo acto violento en el plano racional, intelectual de la comunicación conlleva una degradación neuronal terminal del sujeto emisor ‘A’. la cual se camufla, se superpone en virtud de lo que se podría llamar un lapso metabólico sistémico adscrito al ritmo neurofísico prioritario del microcosmos arbitrario.
Este decalage instantáneo sería la única razón de la supervivencia del acto violento que naturalmente muere en el medio racional. Lo cual evocaría reminiscencias gnósticas de un principio lógico “Logos” o grado cero de la racionalidad.
El acto violento nace en el alma del sujeto emisor ‘A’ en una dimensión inalcanzable (OOL) por el sujeto receptor ‘B’. Pero ese acto íntimo que precede la comunicación quemaría e imprimiría una supuesta sustancia universal adscrita al ‘Logos’ y que podemos llamar tentativamente ‘Posicion Eterica’ o PE. En este sencillo esquema se ocultaría la razón por la cual la humanidad, la Cultura humana es incapaz de progresar hacia una comprensión integral del mundo. Porque sin la noción de ‘Posicion Etérica’ no existe una referencia física para estudiar el problema, el fenómeno de la violencia y sus ‘babilónicas’ consecuencias, desde una posición científica.
El microcosmos es un circulo integral que envuelve todos los seres vivientes pero solo se puede discernir fuera de la dinámica misma del ‘Todo’ neurofisico. Porque toda volición o empeño alimenta la sinergia sistémica y la confusión que invierte el orden natural colocando el efecto en el lugar de la causa.
Las etéreas relaciones etéricas entre los seres humanos –sutiles como telas de araña- dan vida a la realidad oculta del microcosmos. Su existencia es una paradoja legal al mismo título que el pensamiento humano. Microcosmos y realidad etérica no existen para los científicos ortodoxos. Porque ni el éter ni el pensamiento pueden ser estudiados o medidos in vitro. Sin embargo, el animal humano es racional en virtud de su pensamiento. ¿Y cuál es la naturaleza original del pensamiento? Este, es un de facto suprasensible que impera sobre la pretensión científica materialista de la humanidad.
Vivimos un trauma global planetario que concierne a todos los seres vivientes. Lo cual plantea no ya uno sino tres conflictos ontológicos, tres enigmas de la Esfinge. 1- ‘¿Somos en verdad animales racionales? Porque la razón, (ratio) es el grado universal de la conciencia de sí mismo y emana directamente de la Entidad suprema. 2- ¿Cómo podemos sobrevivir a esta fractura interior –nuestra feroz animalidad y egoísta individualismo- que es el Pecado Original? 3- La confusión de la Torre de Babel (imposición del signo sobre el Sentido), que es en si misma el enigma de la Esfinge. Si erramos la respuesta, desapareceremos.
Puede que los relativistas nos tilden de panteístas pero me imagino que, si Dios se sacrificó en el universo para dotar a la materia inerte de un soplo vital, entonces el animal racional debe, a partir de la más escueta experiencia ‘tactual’ de la Gran Naturaleza, recrear una nueva visión del mundo. Una que le permita sobrevivir a él mismo. Al egoísta impulso de destrucción (sexo, violencia y poder) que lo separo del reino animal y lo dotó de una conciencia de sí mismo. El hombre debe recrear el “Sentido”. Pero, qué es el Sentido? El ritmo supremo universal.
“Sentido” es vibrar al ritmo esencial del universo. Es un flujo continuo de armonía integral entre todos los seres vivientes cohabitando en la paz y el amor mutuo que nacen de la conciencia de un mismo origen (cosmogonía) y un mismo destino (antropogonía). Porque en el hombre, quien ahora representa el Cuarto Reino de la Naturaleza, están integrados lo mineral, lo vegetal y lo animal. Abreviando. La armonía entre el instinto animal y el intelecto. Que esta fuera del alcance humano por el ‘drive’, el determinismo, el impulso negativo del Pecado Original. Una utopía para el hombre actual que vive esta fase hiperindividualista y egoísta de la historia.
Como diría Chesterton, este drama cósmico de la Creación del hombre por Dios, el Pecado Original, la idea de la Redención en Jesucristo y la evolución del intelecto dualista, es un esquema grandioso para una obra de teatro viviente, que es la especie humana misma. Si, pero ante la fractura intrínseca hace falta crear un nuevo ritual de integración universal. Para un animal racional con claras tendencias destructivas y un narcisismo descomunal. Un ritual de integración que elimine totalmente el signo y entronice el Sentido ‘Principial’ del Universo. Para lograr esto, el hombre debe desaprender, rechazar categóricamente su visión del mundo intelectual y material. En la que transpone (à son insu?) todo su bagaje de cruel depredador carnívoro, cazador nomada, animal feroz. El hombre debe aprender a ser un niño. Pero no un niño cualquiera. En el Laberinto de su violencia interior debe discernir una luz lejana… tan pequeña! Es, en la total oscuridad, el punto de luz remota de la pureza original de su cuerpo astral (Vellocino de Oro). Parece imposible pero es tan sencillo como comenzar por el principio.
“Principio Iniciatico del Arte”.
Según Goethe, sólo el arte hace visible aquello que sin él permanecería eternamente oculto. Si Goethe ordena el mundo vegetal con su arquetipo de la planta original (“Urpflanze”), nosotros ordenaríamos el ‘microtiempo’ (la entidad física sistémica individual) microcósmico de la violencia gestual, verbal y física con la noción de Posición Etérica (PE) cuyo fundamento es el “Logos”.
Comprender el fenómeno emocional y metabólico, el proceso neurológico de la violencia en el ser humano significa un paso adelante en el conocimiento de sí mismo y en la lucha del hombre contra el principio cósmico del Mal. En todo proceso de comunicación humana tiene lugar un contacto biológico y psíquico que los especialistas del teatro moderno llaman “holista” o sea, integral. Una relación ‘cuerpo a cuerpo’, un tacto mutuo y reciproco en cuerpo y alma. Un compartir energía psicofísica de manera equitativa entre el emisor y el receptor. Porque el ‘todo’ psicofísico del emisor está a la vista y al alcance perceptivo del receptor. En la comunicación podemos discernir, a nuestra manera esquemática, cuatro fases. 1-PE-alma/cuerpo, 2-intencion/mensaje semántico, 3-recepción, 4-cognición y circuito de interacción cognitiva. En la violencia el emisor escamotea su entidad psicofísica porque su alma es desplazada por la tormenta, el huracán interior del ‘Odio’, en el siguiente esquema: 1-PE-vacío, 2-agresion semiótica,3-recepcion/conmocion, 4-desorden metabólico sinérgico. La palabra/signo convertida en objeto contundente impacta a gran velocidad el cuerpo y la mente del receptor, dando lugar a una conmoción emocional que implica un fenómeno particular. El deseo reprimido en sus tres variables A- de orgullo intelectual, B- físico-metabólico, C- patológico. La relación circuital entre emisor y receptor siendo psicofísica, en el circuito biológico así establecido se manifiesta una inversión de “Sentido”. En esta inversión el signo ocupa el lugar del Sentido con todas sus consecuencias metabólicas y entrópicas. Sin contacto con la Posición Etérica del emisor, el receptor entra en un circuito negativo (deseo reprimido) en su propio ‘microtiempo’. Esto se debe a la manera física y procesal en la que el cerebro humano maneja la percepción y la cognición de la realidad.
En la comunicación humana, repetimos, todo proceso de odio implica la desagregación, la degradación y muerte del cuerpo físico del emisor. Esto se debe a la naturaleza misma del pensamiento humano y la dimensión racional. Para comprender esto es necesario enunciar muy concisamente el contexto teosófico de la Palabra o “Logos”. El microcosmos es un campo unificado en el que todo está unido, tanto lo sagrado como lo profano. La terminación del proceso vital físico, la muerte, es lo propio del cuerpo físico del hombre quien la vive como la díada vida/muerte. Sin embargo, es todo lo contrario con el intelecto humano que comulga del principio suprasensible eterno del Verbo o “Logos”. La actividad intelectual verbal humana (ratio) se sitúa en un umbral entre lo físico animal y lo suprasensible racional.
El microcosmos unificado es un diapasón, un ritmo maestro psicofísico al que se acoplan los cuerpos individuales. La violencia conmociona los ritmos individuales creando oleadas de desplazamiento sinérgico causantes de desequilibrios, depresiones y enfermedades, Hasta la más ínfima partícula orgánica comulga del Todo. Por esto, la violencia llevada al plano intelectual significa una conmoción y una fractura. Desde una perspectiva hermenéutica o simbólica podemos discernir en esa violencia gestual, física o intelectual, un intento de supremacía del signo sobre el “Sentido”. El principio ontológico del “Mal”. Una contínua escenificación de la confusión de la ‘Torre de Babel’.
Microtiempo.
Esta muerte del acto violento del sujeto emisor es acaso visible? Para comprender esto es necesario recordar la naturaleza etérica psicofísica del campo unificado que es el microcosmos. En donde el flujo, el tránsito por así decirlo, se maneja por orden de prioridad de ritmo circuital. En este éter colectivo todos los ritmos individuales están interconectados y conviven en el ritmo maestro del ‘todo’. Cuando no hay armonía de ritmo o equilibrio homeostático y aparece un pico emergente por diversas causas o motivaciones (patológicas, etc.), se pueden producir circuitos negativos de bloqueo y compresión (convulsiones) de la voluntad agónica. Un caso típico es la convulsión epiléptica debido al bloqueo automático del pico emergente anormal por los sistemas autónomos del cuerpo humano. En el caso de la violencia verbal que muere en el ambiente racional, el escamoteo se produce en el momento de la cognición debido a la emoción inherente al acto agresivo. Toda emoción cognitiva implica un lapso metabólico y un cambio de dimensión, (desde lo psíquico hasta lo físico) en el que el receptor asimila y hace suya literalmente la energía cinética, por así llamarla, de la agresión. De esta manera, el receptor superpone intrínsecamente su cuerpo físico a la Posicion Eterica (PE) desintegrada y muerta del agresor. Es por esto que el agresor continua vivo, en apariencia, y el receptor carga con todo el peso de desequilibrio metabólico de la agresión. Toda esta aerodinámica y doppler effect del signo convertido en obús desaparece con una simple contextualización o toma de conciencia. Si el receptor tiene una mínima idea de la naturaleza de la agresión, no absorbe la emoción, se ‘aparta’ del PE del agresor y ve desagregarse y morir el cuerpo físico de este. Ya hemos repetido que el quid de la cuestión es una transposición dimensional causada por el hecho que el origen de la agresión es psíquico (‘OOL’: fuera del alcance de la cognición racional). Sin transposición metabólica, el PE agresor enfrenta la psique serena del receptor y muere. Las fases de la violencia expandida son, 1-psiquismo agresor y 2- metabolismo receptor. La formula contextual es 1-psiquismo agresor y 2- psiquismo receptor. La continuidad de la acción en el plano psíquico devela el misterio ontológico de la muerte física en la dimensión racional. Esto se debe a la posición ‘liminal’ (del umbral) que ocupa la palabra humana entre dos dimensiones opuestas.
Esta descripción del ‘’microtiempo’ seria importante porque nos ofrece un modelo a escala de la naturaleza intrínseca de los conflictos humanos. Porque el acto violento no develado es para el agresor una falsa estructura de desarrollo, una burbuja vacía. Todo lo que se apoya en ella o bien colapsa, o bien produce un encadenamiento de actos violentos.
En conclusión, hay dos fuerzas opuestas en la conciencia humana, en el ‘Yo’ consciente de sí mismo. Son, 1- el Intelecto (Calidad), que es estático e ‘inherente’ pues deriva del “Logos”, y 2- la voluntad agónica (Cantidad), que es esfuerzo energético y proceso físico. Este es el campo de batalla de la humanidad. Por un lado tenemos el Intelecto estático que es serenidad interior pues inherente al Principio Supremo. Representado por vectores del Verbo primordial: Moisés, Buda, Sócrates, Jesucristo, San Pablo,San Francisco, Gandhi, Martin Luther King,etc. Por el otro lado la Fuerza Física, el Imperio de la fuerza bruta y la energía representado por Breno, Jerjes, Alejandro, Julio Cesar, Atila, Gengis Kan,Pizarro, Napoleón, Stalin, Hitler, etc. Cuyo animal totémico es el toro que simboliza la fuerza bruta dominadora por la extrema violencia. El polo intelectual, al contrario, se caracteriza por la serenidad interior que emana de la fe en la esencia intrínseca del Universo/Dios. Quien se impone por sí mismo, en la estática, sin fuerza física o energía agónica. De acuerdo al modelo reducido así enunciado, cualquier conflicto individual o social se desarrolla en tanto que descontextualización del principio causal de la agresión en el esquema Fuerza Bruta Vs. Fuerza Bruta, o sea la polaridad psiquismo-metabolismo. Lo cual sólo se resuelve mediante la polaridad Psiquismo-Psiquismo mediante la cual la violencia colapsa en sí misma. En el caso particular de Ucrania y Rusia esto implica una ‘comunicación sintética’ basada en un enfoque de su comunión antropológica, cultural e histórica con Rusia. Esta es la base de la Concordia universal y su fuerza opuesta serían los grandes capitales industriales de ambos países.
La Creación del Sentido: Acción Correctiva y Ritual de Reintegración.
La idea ‘principial’ del universo es que Dios puede ser inferido, percibido y sentido por todos los seres racionales. Porque es inherente a la naturaleza del universo (la díada Dios/universo). La materia universal posee el soplo vital de la vida y la razón (ratio). Gracias a esta condición esencial aparecen, a través de la evolución, los seres racionales. Esta es la Piedra Angular de la Cultura Universal. Las vías para que los animales alcancen la razón varían. En el caso terrestre esta vía ha implicado el sexo, la violencia y el poder. Esta triada está impresa en el ADN humano y actúa como un determinismo ontológico. Copular, violentar, imperar. Los criminales poseen los tres imperativos mientras que la gente pacífica sólo los dos últimos. La historia de la humanidad no tiene sentido sin tomar en cuenta este determinismo. Ahora bien, de una manera o de otra, el animal humano ha alcanzado la conciencia de sí mismo, el “Grado Universal”. Aunque, impulsado por sus determinismos, haya creado una visión del mundo antropocéntrica y antropomórfica.
“Dijo Dios: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. (…) Y creo Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creo’.” (Génesis 1, 26-27). Este pasaje de la Biblia no debería ser interpretado literal sino figurativamente. Porque la forma humana es un particularismo, una configuración fenotípica arbitraria que refleja los parámetros ambientales de nuestro planeta. El hombre concibe el mundo, el universo a partir de sí mismo. Este egocentrismo es el núcleo de todos los conflictos totémicos de la humanidad.
Para enfocar el conflicto ontológico que condiciona el comportamiento de la humanidad podemos utilizar el enfoque conciso y practico de ese especialista del proceso ritual que fue Victor Turner. El ritual es el remedio universal para sanar los conflictos de los grupos sociales pequeños y grandes. El proceso consta de cuatro fases: brecha, crisis, acción correctiva y reintegración/cisma. El objeto de este ritual es soldar la triple fractura primordial de, 1- la ignorancia del Sentido ontológico (en soi) de la razón, 2- el impulso criminal por el que el animal alcanzó la razón, o ‘Pecado Original’ y 3- la confusión lingüística por orgullo totémico o ‘Torre de Babel’. La base de ese ritual que une lo separado por la violencia y el orgullo animal es la naturaleza ontológica del universo triple en donde todos los procesos tienen un fin formativo. La evolución hacia un nivel triple. La elevación del animal desde lo físico y psíquico hasta lo espiritual. Cerrando así el círculo, la revolución cósmica de una Voluntad Suprema. El primer paso en esta ‘Vía’ es superar el impulso violento del machismo totémico y convertirlo en empatía fraternal mediante el nuevo ritual que sintetiza la naturaleza común de los animales racionales sobre la base de una misma comunión ontológica y ontogénica. Este es el principio cósmico de la razón, el Verbo divino o “Logos”. Inspirados en el juramento pitagórico podemos imaginar que un mundo unido espiritualmente diría “En virtud del Logos Ternario, nuestra identidad fraternal común desafía el tiempo y el espacio porque todo lo que surge del Verbo eterno tiene como destino lo eterno”. Aunque las diferencias de raza, cultura y lengua entre los pueblos de la Tierra son superficiales y cosméticas, llegar a este nivel de conciencia espiritual de la comunidad universal es hoy una utopía porque la fuerza poderosa del Tótem se opone. El hombre no lo ignora: el comportamiento básico de la humanidad es el mismo de la Edad de Piedra. El Tótem significa la síntesis de todos los deseos instintivos de la humanidad mediante la tríada original del sexo, la violencia y el poder. Esta es una verdad asimilada y compartida conscientemente por la humanidad. Porque esta entramada con la necesidad vital de supervivencia. También con la admiracion por la fuerza de los más simples de espíritu. Como en el caso de la República romana donde el criminal golpista, Julio Cesar,es ensalzado y divinizado, y el fiel servidor Pompeyo execrado y marginado. Lo cual implica un coeficiente intelectual global muy bajo en promedio y que permite la continuidad de comportamientos netamente trogloditas(cuyo mejor ejemplo es la psicologia profunda del soldado). Sobre el conjunto tribu-pueblo-nación se erige la supremacía masculina por el de facto de la fuerza bruta; estructuras del poder establecido; intolerancia religiosa; violencia (deterrence) como único medio de defensa y disuasión, y el sexo como motivador primario de la acción. Ahora, con las revolucionarias tecnologías de miniaturización ni siquiera podemos aducir un cambio cualitativo del comportamiento tradicional. El animal racional ahora mata con mejor tecnología y eficiencia y sigue anclado en el Paleolítico.
Conclusión.
En conclusión, la humanidad ha convertido la ignorancia de sí misma en pseudociencia. Debido a las consecuencias del dualismo (el Nominalismo del siglo IX y del XI), de facto que rige la ciencia material experimental, no existe siquiera una terminología esquemática con la cual enfocar analíticamente el ‘limen’ físico/suprasensible del microcosmos humano. Este es el medio natural neurológico de la palabra y el pensamiento. Debido a esto no existe una referencia física desde la cual estudiar el fenómeno de la violencia individual y colectiva. Por esto la sociedad humana sólo enfoca el a posteriori de la violencia, sus consecuencias irreversibles, renunciando totalmente a una acción preventiva. Como bien ha dicho Goethe, sólo el arte hace visible aquello que sin él permanece eternamente oculto. Sólo una persona con el ‘ritmo neurológico’ hipersensibilizado puede ser capaz de analizar en detalle el proceso causal neurológico de la violencia, el cual constituye un modelo a escala ontológico de todos los conflictos individuales y colectivos de la sociedad humana. Torre de Babel, Pecado Original, Logos, Dualismo, Ontología, Teatro, Goetheanismo, Microcosmos, Hermetismo, Teosofía, Prisca Filosofía, Relativismo y Egocentrismo son correlativos de este ensayo, o más bien artículo, en Filosofía de la Historia.
Do it yourself, big boy! Look it up in the dictionary!
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