Wednesday, June 10, 2026

EPÍSTOLA A LOS HOMÍNIDOS

 

Epístola a los homínidos

 

En la investigación neurológica el monismo materialista se inclina hacia una explicación material de la fenomenología de la violencia gestual, verbal o física.  Esta es una Terra incognita para la ciencia porque en ella vemos una relación de polos opuestos.  El núcleo de la cuestión se encuentra en la muerte neurológica en situaciones de violencia verbal.  Esta muerte evidencia una polaridad bidimensional entre el pensamiento y la palabra, por un lado, y el cuerpo físico por el otro.  La actual ciencia monista no admite esa polaridad porque no se ha logrado probar en laboratorio la muerte del componente físico en situaciones de violencia gestual, verbal o física.  Para muestra de ello incluyo el proyecto de investigación que presenté en la Coordinación de Estudios de Post-Grado de la Escuela de Medicina de una importante universidad.  Esta propuesta fue rechazada porque al día de hoy la academia científica monista que rige el mundo de la ciencia ni puede ni quiere constatar que el pensamiento humano es un “Límite del Conocimiento”.  Un límite en donde lo metafísico se entronca con lo físico en una proporción de 50/50.  Un límite en donde la ambigüedad monista materialista de los modernos sofistas siempre negará a su contrario.

 

Proyecto de Investigación de la Violencia Gestual, Verbal y Física Humana.

Introducción.

Estudiar la naturaleza del pensamiento y la palabra humanos sería un “límite del conocimiento” porque lo físico se entroncaría profundamente con lo metafísico.  Proponemos tentativamente el uso de la noción teórica de un “Extremismo Ontológico dimensional” (EOD) con el único objeto de lograr un acercamiento metodológico.

Planteamiento.

Nuestro estudio se fundamenta en dos premisas teóricas: 1- Si el universo es realmente triple (cuerpo, alma y espíritu), entonces la conciencia o razón humana (ratio) sería un reflejo intrínseco de esa triplicidad, y 2- Debido a la integración del hombre con el pensamiento y la palabra desde su más temprana infancia, el hombre consideraría como una excrecencia de sí mismo aquello cuya naturaleza intrínseca sería externa a él.  Esto se debería a la naturaleza antropomórfica de la inteligencia humana mediante la cual el hombre consideraría su entorno terrestre y cósmico a partir de sí mismo (antropocentrismo).

Marco Teórico.  Fenomenología de la comunicación humana. 

La comunicación humana es un fenómeno holístico puesto que para que exista, es necesaria la creación de un circuito neurofísico que conecta íntimamente al emisor con el receptor.  Si se crea este circuito entonces la comunicación es semántica pues conlleva, transmite sentido.  Si este circuito no existe entonces el sentido está ausente y se instaura un proceso puramente semiótico parecido a la comunicación animal no verbal (CNV). En el caso de la violencia racional humana, gestual, verbal o física, la secuencia psicofísica “1­-cuerpo/alma,2-lenguaje, 3-sentido/comunicación” deviene objeto contundente (1-signo/gesto,2-confusión metabólica) debido a la antipatía del sujeto emisor y a la naturaleza material del signo lingüístico.  El cuerpo/alma del emisor se escamotea al proceso simpático semántico de la comunicación el cual deviene puro signo transmisor de la extrema antipatía u odio violento.  El sujeto receptor, incapaz de crear el vínculo sicofísico de la comunicación semántica es golpeado literalmente por el objeto contundente “signo/gesto” y se pierde en la represión de la confusión metabólica integral de la emoción.

Para que el emisor pueda lanzar su objeto contundente signo/gesto y escamotear, ocultar su cuerpo/alma detrás de su agresión sería necesario que su componente neurológico muera previamente en el umbral de un EOD (Extremismo Ontológico Dimensional). 

Nuestro trabajo pretende demostrar, en el caso de la violencia racional entre seres humanos, la degradación neurológica terminal del emisor, y su ocultamiento en el stand-by osmótico de la cognición, creado por la dinámica sinérgico-metabólica de la agresión.  En el flujo incesante de la integración microcósmica (colectiva) del pensamiento.  En donde, como en un océano, las gotas de agua no tienen ni principio ni fin. 

Metodología.

Tal como hemos señalado, la muerte neurológica del emisor del signo/gesto violento se oculta en el flujo psicofísico del sujeto receptor debido a que este metaboliza y hace suyo el signo/gesto violento en el mismo instante de la cognición.  Nos proponemos demostrar que el impacto destructivo del signo/gesto que da lugar a la confusión metabólica en el receptor sería “reversible” en un contexto de estudio predeterminado de sujetos base.  Para la prueba experimental haría falta un sujeto receptor con conocimiento previo de la instantaneidad del pensamiento en el proceso metabólico ‘circuital’ (holístico) de la comunicación racional.  Como sujeto emisor haría falta un actor profesional capaz de reproducir emociones extremas.  La prueba implicaría una medición electroencefalográfica de ambos sujetos en un periodo de tiempo predeterminado y siguiendo las disposiciones metodológicas de un diseño experimental de doble ciego. 

Los actuales avances en sensibilidad de la electroencefalografía permitirían detectar discontinuidades profundas de la secuencia neurológica motivadas por la violencia racional, gestual, verbal y física.

La identificación de una discontinuidad neurológica no implicaría necesariamente la validación de la hipótesis, pero podría dar lugar a un estudio más profundo de este enigma científico.

José R. Sánchez

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