Tuesday, August 30, 2011

¡Esto es increíble!


Esta es la reacción de todo hombre sensato al leer lo que acabo de escribir, los últimos capítulos de este libro/blog. Pero todas las épocas tienen un comienzo y un final. Si no fuera así no habría evolución ni desarrollo del espíritu humano. Acabó Babilonia. Acabó Persia. Acabó Grecia. Acabó Roma, y también acaba el mundo moderno y postmoderno. La Idea que acaba con esta época, con nuestra actual manera de pensar es la Maternidad universal. El Eterno Femenino en su acepción primaria, original de ‘garante de la vida’. Porque tanto la sociedad humana como la atmósfera, la Naturaleza toda, están al borde de la degradación, la destrucción total.

El hombre, animal racional al fin, está obligado a amar, desear, y admirar esta Idea que impone integralmente un retorno a la ecología; natural y ritual, religioso respeto por la vida humana y la vida de la Naturaleza. Porque el hombre no quiere morir.
El hombre que sobrevive al germen de su propia destrucción, presente intrínsecamente en su ser, tiene una deuda inmensa con la Madre Tierra por un lado y con una gran mujer por el otro. Con la primera porque es una síntesis perfecta de todos los reinos de la Naturaleza (mineral, vegetal, animal y racional). Con la segunda porque es esta gran mujer quien me sirvió de apoyo y me inspiró espontáneamente los principios que forman el fundamento de una Cultura universal.

La mujer que acabó con mi machismo egoísta y me enseñó a respetar el espíritu Femenino cósmico, detentador de los arcanos del Amor Materno, la procreación y la protección total de la vida.

¡Qué mujer! Sin ella nada de lo que está enunciado aquí como principio de una humana Cultura universal hubiera sido posible. Ella, preocupada por su memoria terrestre, me obligó a escribirlo y editarlo todo de golpe. Del principio de nuestra relación hasta el final. Porque su nombre es una institución en el mundo del Séptimo Arte del siglo XX.

Paradoja viviente del más apasionado corazón unido a la clase de una gran dama de la más exquisita presencia, nunca se apoyó en el escándalo para imponer su inmenso talento artístico. Siempre rechazó la idea de publicar estas memorias tanto por su derecho a la intimidad como para evitar habladurías y malas interpretaciones. Pero finalmente accedió a sacrificar su privacidad por el profundo lazo de Amor y devoción religiosa que la une a la Madre Tierra.

Ella inaugura una nueva época para la humanidad: la de la abierta comunicación con el Más Allá del hombre que deja este mundo físico e ingresa en un mundo psíquico. Porque es necesario conocer nuestra verdadera dimensión cósmica, universal antes que los “Destructores de la Tierra” realicen su malvado designio de degradación del espíritu humano.

CONTINUARÁ
A SUIVRE
TO BE CONTINUED